¿Adquieres responsabilidades que no te corresponden?

“¿Quién carga el mono? Aprender a delegar es el tema principal. Según esta teoría, hay que conocer quién tiene al mono en sus hombros, y lo importante, consiste en saber cómo no quedarse con monos en los hombros de uno. Básicamente, si el mono (el problema) es mío lo tengo que resolver rápido y sacármelo de mis hombros, o no es mío y tengo que pasárselo a quien corresponda. O más importante aún, no dejar que otros se deshagan de su mono pasándolo a tus hombros.” (“Linkedin. Quién carga el mono? Parábola sobre la Supervisión y la Delegación”).
Di NO y no cargues con monos ajenos.

“El mono son las experiencias, los problemas, los errores y los aprendizajes de cada uno. Cuando tú decides hacer algo por alguien le estás debilitando, le estás quitando la posibilidad de entrenarse en llevar su mono. Muchas veces cargamos con responsabilidades que no son nuestras, a veces de motu propio, cargando con tareas de nuestros equipos y de nuestros compañeros además de las nuestras, o bien, porque no sabemos decir NO y cargamos con lo de otros.

Cargar con lo que no es nuestro, por un lado no es sano para nosotros; pero por otro estamos privando a las otras personas de desarrollarse como profesionales o como personas; de buscar sus propias soluciones y asumir sus responsabilidades. Se puede dar:
- En lo laboral. No asumas lo que ellos mismos pueden solucionar, ya que eso forma parte de su entrenamiento profesional. [“Dame soluciones, no me traigas problemas”].
- En tu vida personal. Con amigos, familia, hijos y vecinos.” (“Linkedin.El mono a la espalda”).

Es un concepto gerencial, pero también se aplica a la vida personal.

A pesar de que este concepto se explica en pláticas de desarrollo gerencial, con la finalidad de saber delegar y aprender a supervisar, y así poder aumentar la productividad del equipo de trabajo. En realidad, se aplica en cualquier tipo de relación humana, para hacer que los demás asuman su propia responsabilidad y de que no te la transfieran.
- Padres que realizan todas las labores de la casa sin involucrar a sus hijos. ”Si deseas mantener a tus hijos con los pies en la tierra, pon un poco de responsabilidad en sus hombros.” (Abigail van Buren, columnista de consejos y presentadora de radio estadounidense).
- Padres que siempre ayudan a sus hijos a realizar las tareas y sus trabajos escolares. “Los mejores regalos que puedes dar a tus hijos son las raíces de la responsabilidad y las alas de la independencia.” (Denis Waitley, orador, escritor y consultor motivacional estadounidense).
- Hijos que asumen la responsabilidad de los padres[1].
- Abuelos que cuidan y atienden diariamente a sus nietos.
- Prestar dinero a familiares y/o amigos, que de antemano sabes que difícilmente te lo pagarán. Y un interminable etcétera.
[1]”Parentificación, es un término utilizado por el psiquiatra Iván Böszörményi-Nagy, para referirse a un fenómeno muy común en las familias disfuncionales. Se trata del proceso inconsciente por el que los hijos se convierten en padres de sus padres y asumen una responsabilidad mayor de la que deberían por su edad y madurez. Son muchos los padres que, debido a sus circunstancias, promueven un intercambio de roles con sus hijos y convierten a estos en padres de ellos. Un fenómeno que, sin duda, marca a los niños [y/o adolescentes] tan fuertemente, que es inevitable que en la adultez deje su rastro.” (“La Mente es Maravillosa. Parentificación: niños que ejercen el rol de padres”).
Para reflexionar.

“Mi mamá tenía muchos problemas. No dormía y se sentía agotada. Era irritable, gruñona y amargada. Siempre estaba enferma, hasta que un día, de pronto, ella cambió. La situación estaba igual, pero ella era distinta.
Cierto día, mi papá le dijo:
-Amor, llevo tres meses buscando empleo y no he encontrado nada, voy a tomarme unas cervecitas con los amigos. Mi mamá le contestó:
-Está bien.
Mi hermano le dijo:
-Mamá, voy mal en todas las materias de la Universidad… Mi mamá le contestó:
-Está bien, ya te recuperarás, y si no lo haces, pues repites el semestre, pero tú pagas la matrícula.
Mi hermana le dijo:
-Mamá, choqué el carro. Mi mamá le contestó:
-Está bien hija, llévalo al taller, busca cómo pagar y mientras lo arreglan, movilízate en autobús o en el metro.
Su nuera le dijo:
-Suegra, vengo a pasar unos meses con ustedes. Mi mamá le contestó:
-Está bien, acomódate en el sillón de la sala y busca unas cobijas en el clóset.
Todos en casa de mi mamá nos reunimos preocupados al ver estas reacciones. Sospechábamos que hubiese ido al médico y que le recetara unas pastillas de ‘me importa un carajo de 1000 mg’. Seguramente también estaría ingiriendo una sobredosis. Propusimos entonces hacerle una ‘intervención’ a mi mamá para alejarla de cualquier posible adicción que tuviera hacia algún medicamento anti-berrinches.

Pero cuál no fue la sorpresa, cuando todos nos reunimos en torno a ella y mi mamá nos explicó: me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida, me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi coraje, mi insomnio y mi estrés, no resolvían sus problemas sino que agravaban los míos. Yo, no soy responsable de las acciones de los demás, pero sí soy responsable de las reacciones que yo exprese ante eso. Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma, es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde.
He tomado cursos de yoga, de meditación, de milagros, de desarrollo humano, de higiene mental, de vibración y de programación neurolingüística, y en todos ellos, encontré un común denominador: finalmente todos conducen al mismo punto. Y, es que yo sólo puedo tener injerencia sobre mí misma, ustedes tienen todos los recursos necesarios para resolver sus propias vidas. Yo sólo podré darles mi consejo si acaso me lo piden y, de ustedes depende seguirlo o no. Así que, de hoy en adelante, yo dejo de ser: el receptáculo de sus responsabilidades, el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, el muro de sus lamentos, la depositaria de sus deberes, quien resuelve sus problemas ó su llanta de repuesto para cumplir sus responsabilidades. A partir de ahora, los declaro a todos adultos independientes y autosuficientes.

Todos en casa de mi mamá se quedaron mudos. Desde ese día la familia comenzó a funcionar mejor, porque todos en la casa saben exactamente lo que les corresponde hacer. Autor: Una Mujer Feliz” (“Facebook. Asociación Proyecto Autismo”).
¿Por qué cargas monos ajenos?
“Cuando tú pobre infeliz reparas en lo que estás haciendo ya tienes una colonia de changos en tus hombros y todos los demás a tu alrededor viven felices, azotando tus lomos para que cumplas con lo que ahora es tu responsabilidad, y rápido por favor. Ahora, están esperando que los atiendas y los atiendas bien, porque tú te ofreciste, porque tu dijiste que sí. Y tu obvia e irremediablemente colapsas.

Esta es la historia de los changos, esta es la historia de muchas personas que viven cargando changos ajenos. Según el especialista en liderazgo David Fishman, el tema no es la gente confianzuda, ni los chantajes sentimentales, ni tus buenas intenciones; este problema se basa en un afán de aceptación, en un complejo que la gente tiene y se pasa la vida recibiendo y recogiendo changos ajenos. En buen cristiano, es la triste historia de los que harían lo que fuera para que los que le rodean lo acepten, lo encuentren simpático, y en el mejor de los casos vean lo buena gente que es y lo quieran como amigo y como persona. Hay que dejar que el resto se ocupe de su vida. Ser un poquito egoísta y pensar ‘que lastima pero no es asunto mío’.” (“Blog Business et Pleasuree. Hablando de changos…..no mas changos por favor”).

Por cada chango que te cuelgan, te estás echando a cuestas una carga que no te corresponde y a la otra persona le estás quitando la responsabilidad y obstruyendo su crecimiento personal. Las preguntas que debemos hacernos son: ¿esto que le está pasando debo de resolverlo yo?, ¿es mi responsabilidad? No lo es. Entonces di: “No es mi circo, no son mi changos”.
Eduardo Flores Zazueta
Un comentario en "¿Adquieres responsabilidades que no te corresponden?"
Como siempre, una excelente reflexión.
Gracias maestro Eduardo