El Autoconocimiento es necesario para el Crecimiento Personal

El Autoconocimiento es necesario para el Crecimiento Personal

“El conocimiento de sí mismo o el autoconocimiento, es el saber que una persona adquiere sobre ella misma, en términos psicológicos y espirituales, durante el curso de toda la vida, y sobre la base de sus propias experiencias y de la introspección; que es la capacidad de observarse y analizarse a sí mismo, interpretando y caracterizando sus propios procesos cognitivos y emotivos.” (“Wikipedia. Conocimiento de sí mismo”).

¿Qué es el autoconocimiento?

Es un proceso reflexivo que permite crear una identidad personal, en la que se adquiere la noción del yo. Este proceso tiene varias fases:

  • Autopercepción. Es la definición de la actitud a partir del comportamiento de uno mismo. Es decir, la forma en la que nos percibimos a nosotros mismos debido a nuestro comportamiento y las circunstancias en las que sucede.
  • Autoobservación. Implica el reconocimiento de la persona a través de una serie de procesos. Se observa el nivel motor (andar, comer, dormir…), la comunicación con las demás personas, el nivel emocional así como las respuestas psicofisiológicas (sudoración, latidos del corazón etc.).
  • Memoria autobiográfica. Es la fase en la que se construye la historia biográfica de la persona. Esta contiene todos los recuerdos de los eventos pasados en la vida de la persona. En la memoria se incluyen vagas descripciones así como explicaciones detalladas de eventos en las que hay información sobre pensamientos, emociones y sensaciones experimentadas en aquel momento. Permite construir un sentimiento de identidad.
  • Autoestima. Es la valoración que la persona hace de sí misma, a través de una observación objetiva y de la aceptación de su identidad. La autoestima nos indica si un individuo está conforme consigo mismo, y se trata de un concepto que limita la felicidad y potencial de una persona. Se manifiesta de forma cambiante, modificándose a lo largo de la vida.
  • Autoaceptación. Se trata de la capacidad de aceptarse tal y como es uno mismo. Es una forma de tomar consciencia desde una perspectiva positiva, de las virtudes y defectos sin creencias limitantes.

¿Por qué es tan importante?

Como puede verse en sus fases, el autoconocimiento es esencial para lograr el bienestar psicológico. En primer lugar, uno de los beneficios del autoconocimiento es que te enseña a gestionar tus emociones y sentimientos, incluso en situaciones difíciles. Está directamente relacionado con la inteligencia emocional, por lo que a través del autoconocimiento se incentiva la mejora de la salud mental. Otro motivo por el que es importante conocerse a uno mismo es por la aceptación de la realidad de forma positiva. A través de la ya mencionada ‘autoaceptación’ se eliminan las frustraciones y el estado de decepción, llegando a un estado de ‘paz mental’ referente a la persona y el entorno que le rodea.

En esta búsqueda de la verdadera naturaleza de uno mismo, con sus deseos y emociones, se eliminan las expectativas que otros tienen de nosotros, llegando plenamente a la creación de la identidad personal. Nos alejamos de la concepción de una identidad desacertada y fundada por los comportamientos, recuerdos o expectativas que supuestamente nos caracterizan. El análisis para llegar al autoconocimiento debe ser lo suficientemente reflexivo y elaborado para poder llegar a ese estado de bienestar psicológico que se debe conseguir.” (“ASISPA. Autoconocimiento: por qué es importante y cómo nos ayuda en el día a día”).

Hay aspectos que nos son desconocidos: la Ventana de Johari.

“La Ventana de Johari es una herramienta de la psicología cognitiva. Concretamente este modelo, ilustra el proceso de la comunicación y analiza la dinámica de las relaciones personales. La teoría se articula mediante el concepto de espacio interpersonal, que está dividido en cuatro áreas (cuadrantes), definidas por la información que se transmite.

Este modelo, propone dos puntos de vista o enfoques, el yo y los otros y lo hace desde dos enfoques diferentes, el emisor y el receptor. La descripción de los 4 cuadrantes es la siguiente:

  • Área pública. Es el cuadrante de aquello conocido por uno mismo y por los demás, aquí se incluiría todo lo que dejamos ver a los demás sobre nosotros mismos, lo que comunicamos abiertamente: experiencias, emociones, pensamientos, etc.
  • Área ciega. Es el cuadrante que incluye aquello que desconocemos de nosotros mismos, pero que si que conocen los demás (por ejemplo algo que hemos descubierto tras el comentario de algunas personas/amigos de confianza). Muchas veces nos negamos a querer ver según que cosas, pero si más de dos o tres personas de confianza están de acuerdo en algún rasgo de nuestra personalidad, lo más probable es que algo de verdad haya en ello.
  • Área oculta. En este cuadrante incluiríamos todo aquello que conocemos nosotros, pero que desconocen los demás: pensamientos, rasgos de personalidad, emociones, que somos reticentes a mostrar públicamente pero que también nos definen.
  • Área desconocida. En este cuadrante, quizás el más intrigante, es donde se incluye todo aquello que desconocemos de nosotros mismos y que también desconocen los demás. Aquí es donde hay un potencial, un área por descubrir, nuestra capacidad de aprender y crecer y moldearnos, aprendiendo cosas sobre nosotros que desconocíamos (por ejemplo cuando salimos de nuestra zona de confort).

La Ley del Espejo: “lo que te choca te checa”.

“La noción básica de la ley del espejo es simple pero profundamente significativa: todo lo que vemos en los demás es un reflejo de algún aspecto de nosotros mismos, ya sea consciente o inconsciente. Esta idea encuentra sus raíces en diversas tradiciones filosóficas, espirituales y psicológicas, pero se popularizó en la cultura moderna gracias a autores y maestros del desarrollo personal. Uno de los primeros exponentes modernos de esta ley fue el psicoterapeuta Carl Jung, quien introdujo el concepto del ‘inconsciente colectivo’ y la ‘sombra’, sugiriendo que lo que no reconocemos o aceptamos dentro de nosotros mismos se proyecta en nuestras interacciones con los demás. Más tarde, autores de libros de la categoría conocida como autoayuda o desarrollo personal contemporáneos, tales como Louise Hay y Wayne Dyer, expandieron esta idea, aplicándola en contextos de auto curación y crecimiento individual.

En el intrincado mundo de las relaciones humanas, a menudo nos encontramos en la encrucijada de juzgar a los demás y, paradójicamente, ver en ellos los defectos que preferiríamos ignorar en nosotros mismos. Este fenómeno psicológico, profundamente arraigado en la complejidad de la mente humana, puede ser entendido y abordado, a través de la fascinante lente de la ley del espejo.

La ley del espejo, se subdivide en cuatro y se manifiesta de la siguiente forma:

  1. Primera ley. Todo lo que molesta, irrita, enfada o quiera cambiar de otro, está dentro de mí. Los demás reflejan aquello que no queremos ver o aceptar en nosotros mismos.
  2. Segunda ley. Si la crítica que provenga de otro me molesta o hiere, quiere decir que está reprimido algo en mí.
  3. Tercera ley. Lo que otra persona critique, juzgue o quiera cambiar en mí, sin que esto me afecta, le pertenece al otro y es su responsabilidad.
  4. Cuarta ley. Todo lo que me gusta del otro también está dentro de mí, reconozco mis cualidades en el otro.

Estas leyes se fundamentan en los siguientes principios:

  • Reflejo de creencias y emociones. Sugiere que nuestras creencias, emociones y patrones de pensamiento subyacentes, se reflejan en nuestras interacciones con los demás. Por ejemplo, si alguien constantemente critica a los demás, es probable que estén proyectando su propia auto-crítica interna.
  • Oportunidad de autoconocimiento. Cada interacción interpersonal, ya sea positiva o negativa, ofrece una oportunidad para aprender más sobre nosotros mismos. Aquello que nos molesta o nos atrae profundamente en otros, puede revelar aspectos de nuestra propia psique, que necesitamos explorar y comprender.
  • Responsabilidad personal. Nos recuerda que somos responsables de nuestras propias percepciones y reacciones. En lugar de culpar a los demás por nuestras experiencias, podemos aprovechar estas situaciones como oportunidades para el crecimiento personal y la autorreflexión.
  • Transformación y sanación. Al reconocer y abordar las proyecciones que surgen en nuestras relaciones, podemos iniciar procesos de transformación interna y sanación emocional. Al integrar las partes reprimidas o desconocidas de nosotros mismos, experimentamos una mayor armonía y autenticidad en nuestras vidas.
  • Prácticas de empatía y compasión. Reconocer que lo que vemos en los demás es un reflejo de nosotros mismos, puede fomentar la empatía y la compasión hacia los demás. En lugar de juzgar o criticar, podemos adoptar una actitud de curiosidad y comprensión, reconociendo que cada persona está en su propio viaje de auto-descubrimiento y crecimiento.” (“Grupo Emociona ¿Qué es la ley del espejo?”).

En la Filosofía Vedanta de la India.

La Filosofía Vedanta Advaita (del sánscrito vid, conocimiento, anta, fin, conclusión; Advaita, no dualista), cuyo principal exponente fue Shankaracharya (siglo VII d.C.), tiene relación directa con el Jñana Yoga, Yoga del Conocimiento. Para aproximarse al verdadero conocimiento, se utiliza la expresión: “Neti, neti”, que significa, “ni esto, ni aquello”. No soy mi cuerpo, no soy mi mente, entonces, ¿quién soy?, ¿en dónde reside nuestra consciencia individualizada? Para la filosofía vedántica, nuestra esencia espiritual es Sat-Chit-Ananda: en la que Sat, significa la existencia, lo eterno, aquello que perdura, la verdad; Chit, es la consciencia, el entendimiento y la comprensión y Ananda, es el estado de dicha, de felicidad total. A este proceso de autoconocimiento, en sánscrito se le denomina “Atmanamviddhi”. En el que Atman, es “el primer principio, el verdadero ser de un individuo, más allá de la identificación con los fenómenos, es la esencia de un individuo” (“Wikipedia. Atman”) y viddhi, es conocimiento.

En la Filosofía Occidental.

El filósofo español José Ortega y Gasset, en su obra “Meditaciones del Quijote”, lo expresó de la siguiente manera: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Es decir, hay una parte en mí que me hace estar consciente de mi individualidad. Me permite reconocerme cuando tuve 7, 10 o 15  años de edad, aunque mi cuerpo y mis emociones ya no sean los mismos. También soy consciente de que hay circunstancias que han ido cambiando con el paso del tiempo y sé que seguirán cambiando, pero no así mi propia individualidad, que me permite vivir y recordar todo eso que cambia.

A nivel existencial, recuerda que la salida es hacia adentro. En el frontispicio, o pronaos del Templo de Apolo en la ciudad griega de Delfos, se podía leer una inscripción que decía: “Gnóthiseautón”, que significa, “Conócete a ti mismo” y se refiere a reconocer nuestra naturaleza real, que es profunda, trascendente e inmortal.

Eduardo Flores Zazueta

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