¿Por qué gritamos?

¿Por qué gritamos?

“El acto de gritar puede parecer, en muchos casos, un comportamiento impulsivo o automático, pero en realidad esconde un complejo entramado de respuestas emocionales y psicológicas. Gritar es una de las formas más primitivas de expresión humana, una manifestación clara de emociones fuertes que, a menudo, no encuentran otro cauce para expresarse. Sin embargo, la psicología de las personas que gritan va más allá de una simple descarga emocional, afectando tanto a quienes lo practican como a quienes lo escuchan.

¿Qué significa gritar?

Gritar es una expresión verbal que se caracteriza por un aumento significativo en el volumen de la voz, acompañado de una carga emocional intensa. Es un modo de comunicación que transmite urgencia, frustración o, en algunos casos, advertencia de peligro. A menudo, las personas que gritan lo hacen porque sienten que no están siendo escuchadas o porque experimentan una emoción tan abrumadora que no pueden expresarla de otra forma. El grito tiene diferentes connotaciones según el contexto. Por ejemplo, en situaciones de peligro inminente, puede ser un mecanismo de supervivencia, mientras que en un conflicto interpersonal, es más una expresión de impotencia o ira. La clave está en entender que, aunque el grito es una liberación emocional inmediata, rara vez soluciona el problema subyacente y, en muchos casos, puede agravar la situación.

¿Por qué gritamos?

Gritar es una reacción emocional que se activa cuando una persona siente que ha alcanzado su límite emocional. Existen varios factores psicológicos detrás de esta respuesta. Una de las principales razones es la necesidad de ser escuchado. Cuando una persona siente que no está siendo tomada en serio o que su punto de vista está siendo ignorado, puede recurrir al grito como una forma extrema de captar la atención. Además, el grito es una respuesta aprendida. Muchas personas desarrollan el hábito de gritar desde la infancia, especialmente si crecieron en un entorno donde los gritos eran una forma común de resolver conflictos. Este comportamiento puede trasladarse a la vida adulta, donde se usa como un mecanismo para expresar frustración, enojo o tristeza. Otra razón importante por la que las personas gritan es la pérdida de control. En momentos de estrés extremo o cuando se sienten abrumadas por las circunstancias, el grito puede ser una forma de liberar la tensión acumulada y de recuperar, aunque sea momentáneamente, la sensación de control sobre la situación.

Hay diferentes tipos de gritos:

  • Gritos de frustración. Los gritos de frustración son comunes cuando una persona siente que sus esfuerzos no son reconocidos o que está atrapada en una situación que no puede controlar. Este tipo de grito suele ser una respuesta a la impotencia y puede escalar rápidamente si no se gestiona adecuadamente. A menudo, las personas que gritan por frustración están buscando una salida emocional a un conflicto interno, ya que sienten que no pueden resolverlo de otra manera.
  • Gritos de advertencia. El grito de advertencia tiene sus raíces en nuestro instinto de supervivencia. Desde tiempos ancestrales, los gritos han servido para alertar a otros sobre peligros inminentes, como la presencia de un depredador o un desastre natural. En la vida moderna, este tipo de grito sigue siendo relevante en situaciones de emergencia, como cuando alguien grita para advertir a otro de un peligro inminente (por ejemplo, para evitar un accidente de tráfico).
  • Gritos emocionales. Los gritos emocionales pueden surgir tanto de emociones negativas como positivas. En el lado negativo, incluyen gritos de dolor, tristeza o desesperanza, donde la persona se siente emocionalmente desbordada. En el lado positivo, pueden manifestarse como gritos de alegría o euforia, como ocurre en eventos deportivos o celebraciones. Estos gritos, aunque intensos, no suelen tener las mismas connotaciones destructivas que los gritos de frustración o advertencia.

En lugar de gritar, es útil aprender técnicas de manejo de la ira, como la respiración profunda, el autocontrol o el uso de un lenguaje más asertivo, que puede ayudar a desactivar la situación sin recurrir a elevar la voz.” (“Psico Fronteras. Psicología de las personas que gritan: causas y soluciones”).

Desde el punto de vista de los trastornos psicológicos se pueden nombrar algunos:

  • Trastorno explosivo intermitente. Es un trastorno caracterizado por episodios recurrentes de explosiones verbales o físicas incontrolables de ira, en los cuales la persona puede gritar de manera excesiva.
  • Trastorno de conducta. Se caracteriza por un patrón persistente de comportamiento agresivo o antisocial, que puede incluir gritar como una forma de expresar su frustración o enojo.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT). Las personas que han experimentado eventos traumáticos, pueden tener dificultades para controlar sus emociones, lo que puede llevar a gritar como una forma de liberar su angustia.
  • Trastorno de la personalidad limítrofe. Las personas con este trastorno, pueden tener dificultades para regular sus emociones, lo que puede resultar en episodios de ira intensa y gritos.
  • Trastorno del espectro autista. Algunas personas en el espectro autista, pueden tener dificultades para regular sus emociones y pueden expresar su frustración o incomodidad a través de gritos.

Recuerda que el comportamiento de gritar excesivamente no siempre indica un trastorno mental. Puede ser una respuesta a situaciones estresantes o desencadenantes específicos.” (“Quora. ¿Qué problemas psicológicos tienen las personas que gritan demasiado?”).

“¿Para qué más gritamos?

El profesor Frühholz que dirige el equipo de investigación de ‘Neurociencia Cognitiva y Afectiva’ de la ‘Universidad de Zúrich’, acaba de publicar un estudio en el que se identifican al menos seis tipos de emociones que expresamos a gritos. Y no todas son negativas. Ellas son: dolor, ira, miedo, tristeza, alegría y placer.

El equipo de investigadores llegó a esta clasificación, luego de determinar las diferencias en los sonidos de los gritos que expresan esas emociones. ‘Cada uno de estos seis gritos son acústicamente diferentes, ese es nuestro primer hallazgo importante’, detalla. En una segunda etapa del experimento pidieron a los participantes que escucharan diferentes gritos y que identificaran la emoción que había en ellos presionando uno de los seis botones en un tablero. El resultado los sorprendió. Estudios pasados sobre los gritos en los seres humanos, se han centrado en gran medida en las emociones de miedo o enojo, porque se creía que esa era su función básica. Sin embargo, esta nueva investigación reveló que los participantes identificaron mejor los gritos de las emociones positivas que las negativas. ‘Encontramos que las personas clasificaron mucho más fácil los gritos de alegría y placer’, asegura Frühholz. ‘El cerebro de los humanos, es más sensible a los gritos positivos y a los de placer’, subraya. La razón detrás de esta inclinación hacia la identificación de las emociones positivas, estaría en la propia evolución de los seres humanos. Como nuestro entorno es bastante seguro, especialmente en una civilización occidental, le damos menos prioridad a detectar el peligro mediante un grito, señala el especialista. ‘Los gritos positivos son mucho más importantes para los humanos porque crean vínculos sociales.” (“BBC News Mundo. Las 6 emociones que los humanos expresamos a gritos y no todas son negativas”).

¿Se puede educar gritando?

Algunos efectos negativos de gritar:

  • Minan la autoestima.
  • Dañan la imagen de uno mismo.
  • Les enseñamos a actuar en circunstancias de presión de la misma manera.
  • Provocamos un ambiente de estrés y de tensión muy desagradable en casa.
  • Empeora la resolución de los problemas.
  • Hacen que los padres se sientan incómodos después, ya que les han dejado claro que han perdido el control.
  • Dejamos a un lado el ambiente amable amistoso y relajado que debe haber en nuestro hogar.
  • Nuestros hijos utilizarán el grito para defender lo que opinan, ante otras personas, en situaciones difíciles.
  • El grito duele y perjudica a los niños.

Tenemos que tener en cuenta, que tal vez a nosotros nos hayan educado a través del grito o del castigo y eso nos hace más propensos a perpetuar esos recursos con nuestros hijos. Somos humanos y tener una respuesta descontrolada de forma esporádica, nos debe llevar a pedir disculpas cuando ocurra.” (“Blog de Katia Aranzabal Barrutia. Los gritos: ¿por qué dañan la autoestima?”).

¿Por qué nos gritamos cuando estamos enojados?

Un día Meher Baba preguntó a sus discípulos lo siguiente: ¿por qué las personas se gritan cuando están enojadas? Los hombres pensaron unos momentos: porque perdemos la calma (dijo uno), por eso gritamos. Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó Meher Baba; ¿no es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué le gritas a una persona cuando estás enojado? Los hombres dieron algunas otras respuestas, pero ninguna de ellas satisfacía a Meher Baba.

Finalmente él explicó: cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse el uno al otro a través de esa gran distancia.

Luego Meher Baba preguntó: ¿qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente; ¿por qué?, porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Meher Baba continuó: cuando se enamoran aún más, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se acercan más en su amor. Finalmente no necesitan ni siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo.

Luego Meher Baba dijo: Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más; porque llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.” (“Media Family Psico ¿Por qué nos gritamos las personas? Metáfora”).

Cuando hay enojo de por medio, los gritos nos ensordecen y no nos permiten escuchar. Así lo expresó el escritor, filósofo y poeta estadounidense Ralph Waldo Emerson: “Por tus gritos tan fuertes, no puedo escuchar lo que estás diciendo”.

Eduardo Flores Zazueta

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